DIAGNÓSTICO CONDUCTUAL

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El diagnóstico conductual, se fundamenta en los dos principios: primero, un enfoque conductual hacia el estudio del comportamiento humano; segundo, la aplicación de los principios y relaciones funcionales que rigen la conducta. Como características del diagnóstico conductual podemos señalar las siguientes:

1. Se elabora con base en la observación directa de la conducta: ¿qué conducta ocurre, con qué dimensiones cuantitativas y ante qué estímulos o situaciones ambientales.

2. Su resultado no es una etiqueta, sino un conjunto de cuantificaciones de la conducta y de descripciones de las condiciones en las que se observó ésta.

3. Es confiable, ya que se evalúa conductas: atender, seguir indicaciones, etc.

El diagnóstico conductual más que un medio de clasificar, es una medida de la ejecución de una persona en un momento dado, medida con la cual pueden compararse los cambios producidos por los procedimientos terapéuticos.

Se mencionan tres preguntas que el diagnóstico debe intentar responder:

1) ¿Cuál patrón conductual específico requiere cambios, ya sea en su frecuencia de ocurrencia, en su intensa duración, o en las condiciones bajo las cuales ocurre.

2) ¿Bajo cuáles condiciones fue adquirido este patrón y cuáles factores lo mantienen actualmente?

3) ¿Cuáles son los mejores medios prácticos para producir los cambios deseados en el usuario?

Una parte primordial del diagnóstico es la descripción de las características más importantes del medio en el que el usuario vive.

Con esta base se juzga lo apropiado de las conductas que presenta. Otra parte importante del diagnóstico es la detección de lo que podemos llamar relaciones funcionales viciadas, las cuales impiden la adquisición de conductas más adaptativas o deseables, el diagnóstico debe incluir la descripción de esas funciones viciadas, si las hay, el primer paso del tratamiento es eliminarlas.